El teatro San Martín regresará nuevamente hoy en el tiempo y se transformará en el París bohemio de la década de 1830, donde jóvenes artistas y estudiantes que comparten amistad, sueños y dificultades económicas. Dentro de ese grupo, nacerá la historia de amor entre el poeta Rodolfo y la joven costurera Mimí, atravesados por los conflictos, la tragedia y la fragilidad de la vida.
Con partitura escrita por Giacomo Puccini sobre un libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa (basado en la novela “Escenas de la vida bohemia”, de Henri Murger) y estrenada en 1896, “La Bohème” es una de las óperas más populares de todos los tiempos a partir de una música de extraordinaria sensibilidad y personajes de profunda humanidad, que permiten construir una emotiva historia que será recreada esta noche por más de un centenar de artistas en escena en el escenario del coliseo de avenida Sarmiento 601, desde las 21 (la última función será el domingo, a las 20). Los socios de Club LA GACETA tienen el beneficio del 2x1 en entradas.
La ópera de cuatro actos, es una coproducción entre el Ente Cultural de Tucumán y la Fundación para el Desarrollo de las Artes Escénicas (Fundae), en un trabajo conjunto entre los cuerpos artísticos estables de la Provincia e invitados especiales (ver “Los participantes”). La dirección musical es de Ricardo Sbrocco y la escénica, de Soledad Alastuey y Sebastián Fernández.
“El proyecto nació del deseo compartido de seguir ampliando las posibilidades de producción artística en Tucumán. Desde hace varios años venimos trabajando desde Fundae en proyectos que buscan vincular formación, producción y circulación de espectáculos de gran escala, y en ese camino apareció la posibilidad de abordar una obra emblemática del repertorio operístico. El puntapié inicial fue de Sbrocco, quien nos acercó el título y junto a Juan Logusso, Jorge Barnichea y Rodrigo Ferreyra (autoridades de Fundae) fuimos dándole forma”, le dice Fernández a LA GACETA.
- ¿Cómo evolucionó la idea?
- En el diálogo con el Ente, encontramos una coincidencia muy fuerte en la convicción de que la provincia tiene los artistas, los cuerpos estables y el público necesarios para asumir un desafío de esta magnitud. Más que una idea exclusiva de una de las partes, diría que fue el resultado de una construcción conjunta. Hace dos años que Fundae realiza co-producciones con el Ente. Esta vez pensamos que sería interesante incursionar en la ópera y la verdad es que estamos muy contentos por la experiencia. Cada institución aportó su mirada y sus objetivos, y el proyecto creció precisamente gracias a esa articulación público-privada.
- ¿Cuál fue el aporte de cada parte?
- Implicó una verdadera construcción colaborativa. El Ente aportó la estructura institucional y artística vinculada a los cuerpos estables: la Orquesta Estable, el Coro Estable, el Coro de Niños, elenco de variedades y buena parte de los recursos técnicos y operativos necesarios para una producción de esta escala, principalmente los talleres de escenografía, utilería, vestuario y caracterización, maquinaria del Teatro San Martín. Por su parte, Fundae aportó recursos materiales para la puesta, honorarios profesionales para personal contratado, gestión, producción ejecutiva, coordinación general, desarrollo de equipos artísticos y una experiencia de trabajo que proviene del campo de las artes escénicas y el teatro musical.
“La Bohème” despliega su tragedia en el teatro San Martín- ¿Cómo fue realizar la puesta de esta ópera?
- Fue una experiencia profundamente movilizadora. Es una obra inmensa desde lo musical y también desde la historia que cuenta. Durante meses trabajamos con una enorme cantidad de artistas, técnicos y equipos de producción que debieron coordinarse para que cada detalle encontrara su lugar. Lo que más nos impresionó fue comprobar cómo una obra escrita hace más de un siglo sigue generando una identificación tan fuerte. En los ensayos aparecieron constantemente emociones, recuerdos y experiencias personales que dialogaban con la historia de estos artistas que intentan construir sus vidas.
- ¿Es la primera experiencia de Soledad y tuya en este género?
- Ambos provenimos del campo del teatro (de hecho, fuimos de la misma promoción en la Licenciatura en Teatro de la Facultad de Artes de la UNT). En mi caso, es la primera vez que dirijo una ópera, aunque hace algunos años protagonicé “Bastián y Bastiana” de Mozart de la mano de Nicolás Aráoz. Soledad hace tiempo que viene perfeccionándose en la regie de ópera y trabajando en los últimos espectáculos del Ente. Juntos hicimos un muy buen equipo a la hora de dirigir la escena: pudimos articular su experiencia en la ópera con la mía en los musicales, y el saldo fue muy positivo. Por mi parte, me acerqué al género con mucho respeto, escuchando a quienes tienen una larga trayectoria en él y tratando de aportar mi propia mirada. Más que sentirlo como una incursión en un territorio ajeno, lo viví como una oportunidad de encuentro entre tradiciones artísticas que comparten el mismo objetivo: contar historias a través de la música y la actuación.
- ¿Cuáles fueron los principales desafíos?
- Fueron muchos. En primer lugar, la magnitud de la producción. Coordinar solistas, coro, coro de niños, orquesta, técnicos, diseñadores y equipos de producción requiere un nivel de organización muy complejo. Pero además estaba el desafío artístico de construir una puesta que respetara la esencia de la obra y al mismo tiempo pudiera dialogar con la sensibilidad de los espectadores actuales. También fue fundamental encontrar una dinámica de trabajo que permitiera integrar miradas muy diversas sin perder unidad estética. Cuando participan tantos artistas, lograr que todos remen hacia una misma dirección es un trabajo tan delicado como apasionante.
- ¿Qué les interesa de la historia que se cuenta y cuánto de actual puede entenderse que tiene?
- “La Bohème” nos toca muy profundamente; estos bohemios son artistas viviendo en París, con situaciones muy similares a las actuales. Nuestra puesta hace foco en la juventud como forma sensible de ver el mundo, más que como franja etaria; un modo deseante y creativo de vivir la vida en un contexto posrevolucionario en donde parece que todo está por construirse. En nuestro caso, nos focalizamos en la humanidad de los personajes y sus historias mínimas, pero también mostramos los límites del romanticismo cuando irrumpen la precariedad, la pobreza material y la enfermedad. En ese sentido, la obra conserva una actualidad extraordinaria.
Teatro tucumano: la historia argentina se cuenta desde la cocina- ¿Cómo se articularon los distintos cuerpos estables?
- Con mucho profesionalismo. Uno de los aspectos más enriquecedores de esta experiencia fue observar cómo los coros Estable y de Niños fueron construyendo un trabajo verdaderamente integrado junto a los solistas y al resto del equipo artístico. Cada cuerpo tiene su propia dinámica y su propia identidad, pero todos comprendieron desde el inicio que estaban participando de un proyecto común. Esa capacidad de colaboración es una de las grandes fortalezas que tiene hoy la actividad lírica en la provincia.
- El amor, ¿todo lo puede?
- Creo que esta ópera, justamente, nos recuerda que no. Y quizás por eso resulta tan conmovedora. El amor es una fuerza enorme, transformadora, capaz de darle sentido a la vida de las personas, pero la obra también nos muestra que existen circunstancias que lo exceden: la enfermedad, la pobreza. Sin embargo, aunque el amor no siempre pueda cambiar el destino, sí tiene la capacidad de volver profundamente significativa la experiencia humana. Y tal vez esa sea una de las razones por las que esta historia sigue emocionando a públicos de todo el mundo más de 100 años después de haber sido creada.
Los participantes: más de un centenar de artistas en escena
- Los roles protagónicos de la ópera “La Bohème” están a cargo de Josefina Viejobueno, Agustín Dranizarec, María Cecilia Vaca Cardoso, Marco Matías Safarsi, Marcelo Oppedisano, Andrés Ricardo Guerrero, Agustín Alejo Estigarribia Pesce, Ariel Eduardo Corroto y Richard Mendoza.
- El Coro Estable de la Provincia, dirigido por Silvio Ceballos, y el Coro de Niños que conduce Andrea Cardozo, intervienen junto a la Orquesta Estable de Tucumán y a integrantes del Elenco de Variedades, alumnos de la Escuela de Circo y el grupo de teatro de Adultos Mayores del Ente Cultural de la Provincia.
- Además participan -como invitados especiales- coreógrafos y bailarines invitados de la Carrera de Danza Contemporánea de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán.
- El equipo de diseño escénico está integrado por Sofía Deidán en escenografía, Leandra Rodríguez en iluminación y Pablo Cabrera en diseño de vestuario, cuya realización está a cargo de Julio Rojas.
- Ricardo Sbrocco es el director musical y Soledad Alastuey y Sebastián Fernández desarrollaron la dirección escénica.